Buceando en la ciencia del CNIO

Lunes, 20 de noviembre. Diez de la mañana. Ocho estudiantes de diferentes centros de enseñanza de la Comunidad de Madrid avanzaban con paso inseguro hasta la entrada del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, dispuestos a sumergirse en sus grupos de investigación. Tímidos, confesaban estar algo nerviosos: nunca antes habían pisado un laboratorio. La cafetería del CNIO, en ese momento, se les presentaba como su mejor refugio.

Poco a poco, fueron incorporándose a los laboratorios asignados y lo de esconderse en la cafetería quedó en el olvido. Raquel, del IES José Luis Sampedro de Tres Cantos, reveló mientras se dirigía al laboratorio que quería ser veterinaria. Casualidades de la vida, le tocó pasar estos días en Animalario del CNIO bajo la tutorización de la jefa, Isabel Blanco. Días después, admitía entre risas que entró nerviosísima “por todo lo alto”, ya que nada más empezar le dijeron que se quitase la ropa. Obviamente, era para ponerse el pijama y demás prendas desinfectadas, necesarias para entrar en barrera. La transformación en científica iba a ser total.

No fue la única que se encontraba en los subterráneos del CNIO, ya que Naemia y Carmen, del IES Las Musas de Madrid, se encontraban a unos metros de distancia en la Unidad de Microscopía Confocal. Con la ayuda del jefe de esta Unidad, Diego Megías, y de los técnicos Jesús Gómez y Manuel Pérez, han descubierto lo que hay detrás de la visualización de células al microscopio y que la fluorescencia y la nanotecnología son menos complejas y más increíbles de lo que pensaban. De hecho, se han animado a realizar un proyecto de investigación en su instituto sobre este tema.

Diego Megías, jefe de la Unidad de Microscopía Confocal, enseña a Naemia y Carmen cómo visualizar las interacciones que se crean entre las células.

Unos pisos más arriba, y con más luz, se encontraban Pablo y Nacho, del IES Gerardo Diego de Pozuelo de Alarcón. El sitio no podía ser más ideal, ya que van a realizar un proyecto de investigación titulado ‘¿Es el sol realmente perjudicial?’. Susana Frago y Paula Pennachi, post-docs del Grupo de Melanoma, les iban a enseñar cómo investigan este carcinoma y cómo estudian las alteraciones celulares asociadas a él. Justo enfrente de este laboratorio se encontraban Ángela y Sara, del IES Arturo Soria, aprendiendo en la Unidad de Cristalografía e Ingeniería de Proteínas. A pesar de la aparente complejidad del tema, nuestras jóvenes estudiantes han logrado desenvolverse con gran desparpajo. Tal vez ayudadas por el buen clima y la estupenda relación con sus mentores, Alicia Virseda y Miguel Ángel Navarro, técnicos de la Unidad. Inmersas en el estudio y el modelaje 3D de proteínas, y otras técnicas empleadas en esta unidad, Ángela y Sara han vivido una semana llena de emoción y aprendizaje.

El objetivo de la Inmersión en el laboratorio de estos ocho estudiantes es afianzar o despertar en ellos la vocación científica, a la vez que ampliamos sus conocimientos sobre qué es la investigación y cómo se hace en el campo del cáncer, que es la principal actividad de los laboratorios del CNIO.

Grabación del trabajo diario de Pablo y Nacho en el laboratorio de Melanoma.

Nuestra última participante de esta tanda fue Nerea, del Colegio Inmaculada Concepción, que llegó al laboratorio con una vocación ya clara: quiere ser médico militar. Sin embargo, tras pasar una semana en el Grupo de División Celular con su tutora, María Salazar, no descarta dedicarse a la investigación. “Es increíble que un ser tan pequeñito como una célula pueda causar tantos estragos o ser una cosa tan maravillosa”, nos contaba con entusiasmo al final de su estancia.

Nerea y sus compañeros coincidieron en que lo mejor de esta experiencia ha sido que, en poco tiempo, han aprendido más que en los últimos años. Apenas una semana en los laboratorios del CNIO les ha bastado para salir con paso firme y con un futuro más claro. ‘CNIO & The City’ no ha hecho más que comenzar…

 

2017-11-30T12:36:31+00:0030/11/2017|

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