Decisiones y enfoque: el punto de partida para mejorar vidas

Neibla Priego Bendeck

Desde muy pronto supe que me gustaba la ciencia. La primera vez que miré a través de un microscopio supe que esa sería la ventana por la que quería asomarme el resto de mi vida. ¡Cómo no caer rendida ante el mundo que vislumbraba a través de esa ventana! Imaginaos… ¡Podía ver mis propias células! Luego, el camino para llegar a ponerme una bata blanca no ha sido tan sencillo como coger una muestra de células del interior de mi carrillo y mirarlas a través del microscopio…

Grupo de Metástasis Cerebral. Neibla Priego, la segunda por la izquierda y Manuel Valiente, jefe de Grupo, segundo a la derecha./CNIO

Tras haberme doctorado, ahora se ve todo con otra perspectiva, sobre todo porque he podido comenzar mi andanza como investigadora postdoctoral en el Grupo de Metástasis Cerebral del CNIO. Es una gran suerte poder ser parte de un grupo con tantas personas entusiastas y trabajadoras. El proyecto que hemos estado desarrollando desde mi incorporación al grupo ha supuesto todo un reto (también personal, porque he aprendido muchísimo) y una gran responsabilidad, porque buscamos nuevos tratamientos que ayuden a mejorar la calidad de vida de los pacientes que sufren de metástasis cerebral.

Irse a investigar a otro país tiene que ser una decisión basada en tu enriquecimiento profesional y personal y no una obligación del sistema para avanzar en la carrera científica.

El desarrollar nuestro proyecto en el CNIO, nos ha facilitado mucho el trabajo diario. Es un privilegio poder contar con el apoyo de las unidades y los colaboradores que nos brinda el centro. Haber realizado la tesis doctoral en la universidad, donde, por desgracia, muchas veces no disponemos de los recursos que necesitamos, hace que valore más estar en un centro puntero. Y refuerza mi decisión de no haberme ido de España al terminar mi doctorado. Porque irse a investigar a otro país, si se te ofrece una buena oportunidad, tiene que ser una decisión basada en tu enriquecimiento profesional y personal y no una obligación del sistema para avanzar en la carrera científica.

La investigación básica es la que nos permite entender por qué se desregula el buen funcionamiento de nuestro cuerpo antes agresiones, como puede ser un tumor, y nos permite averiguar sus puntos débiles para atacar estas agresiones. No existirían los tratamientos modernos para las enfermedades si no hubiera habido alguien que estudiara por qué funcionan. Por eso es tan importante apoyarla. Durante mi doctorado estudié distintas moléculas que son relevantes para la progresión del cáncer colorrectal y todo lo que aprendí durante esos años me ha ayudado a la hora de desarrollar el proyecto en el Grupo de Metástasis Cerebral.

No existirían los tratamientos modernos para las enfermedades si no hubiera habido alguien que estudiara por qué funcionan. Por eso es tan importante apoyarla.

Cuando empecé a trabajar en el grupo que dirige Manuel Valiente en el CNIO no podía evitar emocionarme al ver la importancia que se le daba a las colaboraciones clínicas y a validar todos nuestros hallazgos con la realidad de los pacientes. Este aspecto traslacional es muy gratificante para los investigadores. Manuel me ofreció encargarme de un proyecto que en seguida me encantó. Trataba de un enfoque novedoso para combatir la metástasis cerebral: fijarnos en el microambiente de la metástasis, es decir, en las células del propio paciente que son vecinas a las células del tumor.

Estas células, que en un principio luchan contra la presencia de las células de cáncer, luego son modificadas por el tumor para que cooperen con él y le ayuden a progresar y a establecerse. Pensamos que, si se pudieran eliminar las modificaciones en el tejido afectado del cerebro del paciente, sin alterar el tejido sano, y así dejar de facilitar que la metástasis crezca, tendríamos una muy buena diana terapéutica.

En concreto, nos fijamos en una alteración que se producía en unas células con forma de estrella del cerebro que se llaman astrocitos y que se activan ante la presencia de agresiones, como es la metástasis. Este tipo de células activa una molécula llamada STAT3 que bloquea la respuesta inmune del cuerpo para que no pueda eliminar las células tumorales.

En colaboración con Joaquim Bosch, oncólogo médico del Instituto Catalán de Oncología, probamos un compuesto para inhibir la activación de STAT3 en modelos animales y resultó ser muy efectivo. Este compuesto era seguro y tenía muy buena disponibilidad, además, se había ya probado en un par de casos de pacientes con cáncer de pulmón avanzado y metástasis en el cerebro. Durante nuestro proyecto se pudieron tratar más pacientes (un total de 18) y la respuesta fue muy buena.

He estado involucrada en esta investigación desde que comencé en el grupo hace dos años y medio y recientemente nuestro esfuerzo se ha visto recompensado al publicarse el trabajo en la revista Nature Medicine. El trabajo ha tenido una gran difusión mediática, en parte porque el compuesto que usamos para tratar a los pacientes es la silibinina. La silibinina es un compuesto activo que forma parte de la silimarina, muy abundante en el cardo mariano o la alcachofa. El compuesto que han recibido los pacientes es nutraceútico, es decir que se puede adquirir en otros establecimientos además de en las farmacias, como por ejemplo en las parafarmacias.

A la hora de difundir la noticia ha sido inevitable que muchas veces nuestro mensaje quedara diluido.

Pese a que hemos puesto todo de nuestra parte para que, a la hora de difundir la noticia, no se quitara protagonismo a la parte científica del hallazgo, ha sido inevitable que muchas veces nuestro mensaje quedara diluido. Me gustaría apelar a la responsabilidad de los profesionales de los medios y que no se olvide que nuestro objetivo primordial es llegar a mejorar la vida de los pacientes con metástasis cerebral, por lo que pedimos que se haga un uso responsable de la información en lo que respecta a un tema tan delicado.

Ahora que parece que está en auge combatir las pseudoterapias, algo que, como investigadores, apoyamos completamente, muchos medios han destacado que la silibinina es un compuesto natural, pero que “funciona”. Una gran mayoría de los compuestos activos con distintas funciones en la clínica se extraen de plantas, pero precisamente su eficacia depende de lo que el cuerpo puede aprovechar de estos compuestos. No valen todas las formas y los investigadores hacen una gran labor ayudando a que estos compuestos naturales sean modificados para aumentar su eficacia.

El trabajo que hemos realizado creo que puede suponer un gran paso a la hora de combatir las metástasis cerebrales. Hemos planteado un nuevo enfoque para la clínica centrado en las células del propio paciente, las cuales conviven y son modificadas por los tumores. Además, esta terapia podría combinarse con otras terapias que están teniendo resultados muy prometedores, como la inmunoterapia.

Aún queda mucho por hacer y en nuestro laboratorio seguiremos investigando con este y otros abordajes para que la calidad de vida de los pacientes con metástasis cerebrales mejore. Además, también seguiremos apoyando el importantísimo papel de los centros de investigación como difusores de la ciencia, así como sus iniciativas para la divulgación científica, algunas tan buenas como este blog.

Neibla Priego es ayudante de investigación postdoctoral en el Grupo de Metástasis Cerebral del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Tras su paso por la Universidad Complutense, el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca y la Universidad de Lovaina, defendió su Tesis Doctoral en 2016, por la que recibió el premio Juan Abelló Pascual II de la Real Academia de Doctores de España. Su último estudio “STAT3 labels a subpopulation of reactive astrocytes required for brain metastasis” fue publicado en Nature Medicine el 11 de junio de 2018.
2018-07-25T10:41:53+00:0011/07/2018|

Deje su comentario

2 × cinco =