¡Extrae tu propio ADN!

El ADN se encuentra en todas nuestras células y, a simple vista, es imposible verlo… ¿o quizás no? Con este experimento, barato, sencillo y sin necesidad de un laboratorio, os vamos a enseñar cómo extraer y ver tu propio ADN, ¡incluso guardarlo y llevártelo a cualquier lado!

Antes de nada, ¿sabemos lo que es el ADN? El Ácido DesoxirriboNucléico es la molécula que rige y controla la vida que hoy conocemos. Tiene una estructura helicoidal aparentemente sencilla formada por cuatro moléculas, llamadas bases nitrogenadas (Adenina, Timina, Citosina y Guanina) que, en función de sus diversas combinaciones, originan los genes. Por esta razón, todas las células que componen un organismo vivo poseen en su núcleo esta molécula, incluso las células de nuestra boca, que son células en constante renovación.

Para extraerlo, se puede utilizar sal, que rompe la membrana de celular gracias a los fenómenos de ósmosis. Después, para separar el ADN del resto de componentes lipídicos (algo parecido a la grasa), podemos usar jabón de lavavajillas, ¿fácil no? Para este excperimento, sencillo y barato, solo necesitarás los siguientes materiales:

  • Agua
  • Disolución de sal al 6% (con una cucharada en un tazón de agua, sin llegar a que precipite la sal, basta)
  • Disolución al 25% de jabón de lavavajillas (por cada tres partes de agua, añadir una de jabón)
  • Alcohol de 96º
  • Vaso de plástico transparente
  • Palillo de brochetas
  • Opcional: colorantes de colores, tubito con tapa o tubo eppendorf, hilo o cuerdas para colgar y guardar el frasco.

Y los irás utilizando a medida que sigas estos pasos:

  1. Añadir una cucharada de agua (o la disolución de sal al 6%) en el vaso transparente
  2. Enjuagarse la boca durante medio minuto y devolverlo al mismo vaso.
    Para un éxito asegurado del experimento, puedes enjuagarte con la disolución de agua y sal. Es un poco asqueroso, pero habrá más cantidad de ADN en la muestra 😉
  3. Verter una cucharada de la solución al 6% de sal y añadir otra de la de 25% jabón.
  4. Mezclar, removiendo con una cuchara o bien haciendo pequeños giros con el vaso, durante 3 minutos aproximadamente.
  5. Inclinar el vaso y dejar resbalar por su pared una cucharada de alcohol sin que llegue a mezclarse con lo que tenemos en el vaso.
    Queremos que el alcohol, que es menos denso que el agua, se quede arriba del todo. ¿Por qué?  El ADN no se puede mezclar con alcohol ni con agua jabonosa, de manera que se quedaría en la interfase entre estas dos disoluciones y podríamos visualizarlo más fácilmente.
  6. Con el vaso en reposo, esperar 3-5 minutos. Después, veremos que entre ambos líquidos han aparecido una especie de burbujas y una masa blanca y difusa entre ellas. ¡Ahí está nuestro ADN!
  7. Con el palillo de brochetas, recoger las hebras de ADN (dibujando círculos) que se han concentrado en esa masa blanca.
  8. Depositar estas hebras en un eppendorf o frasco al que se le ha añadido alcohol (puedes teñir previamente el alcohol con colorante para visualizar mejor el ADN y, por supuesto, para quede más bonito).
  9. Cerrar el frasco atrapando con la tapa un hilo o una cuerda en el caso de que queramos colgárnoslo en el cuello o en la pared.

Si eres profe, y no sabes qué hacer con los tiempos de espera, puedes aprovechar para desarrollar otros talleres que giren en torno a la densidad del alcohol y el agua, la ósmosis de la sal con las células, los árboles genealógicos o bien, si se posee un conocimiento más avanzado sobre el ADN (cromosomas, división celular, etc.) se puede hacer un ‘Corta y Pega’ de cariotipos.

¡Muy pronto os enseñaremos estos talleres!

Dibujo realizado por la artista visual Eva Lootz para el proyecto Binomio del CNIO que se inspira en las bases nitrogenadas del ADN.
2018-04-24T19:40:12+00:0024/04/2018|

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