Historias que inspiran

Grupo de veinte alumnas, grupo de cuatro, otras veinte… y así fue como llegamos a los más de 90 estudiantes, en su mayoría niñas, que visitaron el viernes pasado el CNIO para asistir al encuentro “Mamá, de mayor quiero ser científica y artista”. En él participaron cuatro mujeres brillantes en su profesión: las científicas Maria Blasco y Margarita salas, la artista visual Eva Lootz y la profesora Mª Teresa García. Un evento organizado desde CNIO & The City con motivo del 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, para juntar en unos pocos metros cuadrados la filosofía de este proyecto educativo: vocación, cultura científica e igualdad de género.

El encuentro, moderado por la periodista Cristina de Martos, arrancó con la presentación del proyecto expositivo BINOMIO. Diálogos entre Arte y Ciencia, en el que han participado Margarita Salas y Eva Lootz. Ambas han creado un punto de encuentro entre su arte y su ciencia para reflexionar acerca de la creatividad, el avance científico y el papel de las mujeres, y del que han salido 59 dibujos que se pueden visitar a lo largo de estos meses en el CNIO. Después, la obra se subastará con el objetivo de conseguir fondos para la lucha contra el cáncer.

Este vídeo sirvió para establecer un diálogo acerca de las vocaciones profesionales que tuvieron cada una de ellas cuando eran jóvenes. ¿Ciencia o Arte? Eva Lootz tenía claro que lo suyo era el mundo artístico, pero para Maria Blasco esta decisión no fue tan sencilla (le gustaban ambas). Finalmente, dejó el arte para el ocio y se lanzó a la ciencia. Ahora es la directora ejecutiva de BINOMIO y sigue investigando (nadie dijo que arte y ciencia tenían que estar separadas). A todas las asistentes les contó que de pequeña prefería los juegos de química a los de muñecas y que le gustaba jugar a crear y modificar cosas, así que la decisión entre la Ingeniería y las Ciencias Naturales tampoco le fue fácil. De repente, un día le hablaron de Biología Molecular y vio la luz.

Blasco destacó el papel de las mujeres que actuaron como tutoras, ya que gracias a ellas tuvo referentes femeninos que le ayudaron a perseguir su sueño de convertirse en científica. Una de ellas fue la célebre Margarita Salas, pionera de la Biología Molecular en España y que ahora nadie pone en duda su papel en la ciencia. No le pasó lo mismo cuando comenzó la tesis a finales de los años cincuenta con el también famoso bioquímico Alberto Sols. “Era un hombre bastante machista” comentó Salas, y esto le hizo sentir minusvalorada en sus años de doctorado. Después de la tesis, continuó con su carrera científica e hizo crecer su vocación a medida que investigaba y, de este modo, también logró salir del “mujer de…” (su marido, Eladio Viñuela fue otro reputado bioquímico).

Público participando en el encuentro con sus preguntas a las ponentes./ CNIO

“¿De dónde sacabais la fuerza para superar todas estas barreras?” Les preguntaba una alumna de bachillerato que asistió al evento. Chicos y chicas esperaban atentos la respuesta, no ya solo por la cuestión de género que subyacía, sino por escuchar también lo que decían estas mujeres que han sido “las primeras personas que…”. “Genética”, decía Mª Teresa García, “más bien, epigenética”, matizaba después. Y es que el ambiente y su entorno familiar era lo que les ayudaba a continuar. Su mejor apoyo. Fueron tiempos en los que la mujer lo pasaba realmente mal a la hora de perseguir una carrera profesional o hacer cualquier otra cosa que se saliese de lo “normal”. Mª Teresa confiesa que solo por ser mujer lo pasó mal, pero que aun así pudo estudiar Biología y Farmacia. Al tiempo, se dio cuenta de que lo que realmente le gustaba era transmitir como docente su pasión por la ciencia. “Haciéndote profesor parecía que abandonabas la ciencia”, de ahí que la frase de Ramón y Cajal ‘la docencia también es ciencia’ le ayudase a confiar en este nuevo camino (el evento “Mamá, de mayor quiero ser arista y científica”, dirigido principalmente a estudiantes, acabó convirtiéndose también en inspiración para el profesorado que les acompañaba). Para Mª Teresa, la relación entre el mundo profesional y el educativo es vital para la construcción de vocaciones y de ahí que ponga en valor iniciativas como CNIO & The City que vinculan ambos mundos.

No sabemos quién aportó más a quién, quién se sintió más o menos identificado con las historias de las ponentes y del público asistente, pero podemos quedarnos con las palabras de Carmen Vargas, estudiante de Bachillerato del IES Las Musas, quien, al finalizar el evento, comentaba: “Mi profesora me dice que tengo la materia prima para ser una buena científica. Yo le digo que sí, que la materia prima está, pero que ella y este tipo de iniciativas son las que la pulen”. Profesionales de la ciencia, del arte, de la docencia o de cualquier otra disciplina: tenemos que reflexionar sobre esto.

2018-02-14T12:25:00+00:0014/02/2018|

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